
Vivimos en un mundo donde casi todo parece depender del rendimiento: si produces, te valoran; si no fallas, te aceptan; si cumples expectativas, permaneces.
Pero el amor de Dios rompe por completo esa lógica.
Jesús no esperó a que dejaras ese pecado. No esperó a que tuvieras una fe perfecta. No esperó a que ordenaras tu vida.
📖 “Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.” Romanos 5:8, NTV
Él dio el primer paso cuando tú no podías dar ninguno.
No te rescató porque fueras digno de ser amado. Te rescató porque Él es amor.
Y si Dios hizo lo más difícil —reconciliarse contigo cuando eras su enemigo—, ¿cómo no va a sostenerte ahora que eres su hijo o su hija?
Hoy deja de intentar ganarte un amor que ya recibiste por gracia.
No necesitas impresionar a Dios para acercarte a Él. Solo necesitas acercarte.
Si esta promesa habló a tu corazón, compártela con alguien que necesite recordar que el amor de Dios no se gana… se recibe.
Las lecturas son:
1 Crónicas 28:1 - 29:30
Romanos 5:6-21
Salmo 15:1-5
Proverbios 19:18-19
______________________
00:00 Intro Promesa
00:43 Promesa 200
16:28 1 Crónicas 28:1 - 29:30
35:09 Romanos 5:6-21
46:22 Salmos 15:1-5
51:43 Proverbios 19:18-19
56:10 Testimonios
Sígueme en mis redes como @wenddyneciosup
--Distribuido por: Genuina Media
Hosted by Simplecast, an AdsWizz company. See pcm.adswizz.com for information about our collection and use of personal data for advertising.