
A través de este mensaje, somos desafiados a examinar nuestras prioridades y a reconocer que honrar a Dios con todo lo que somos —incluido nuestro tiempo, recursos, talentos y decisiones— es el fundamento para una vida llena de orden, propósito y bendición.
Descubre cómo poner a Dios en primer lugar transforma nuestra manera de vivir, fortalece nuestra fe y abre puertas a la provisión y dirección divina en cada área de nuestra vida.