
Tener un proyecto independiente nunca fue una idea con la que coquetee de chica, tampoco algo que me entusiasmaba. Simplemente no estaba en el radar. Era como un punto ciego, algo invisible. De alguna manera y como a otras cientos de personas, fui chipeada para crecer en un trabajo en relación de dependencia. Ni en el cole, ni en casa, ni en la facultad se habló de otra posibilidad. Mi hija la gerenta se convirtió en un norte de vida. Y ahí fui.Metí la dirección en Google Maps y le di.