Vivir con propósito no significa tener todas las respuestas, sino saber hacia quién caminas. El propósito se afirma cuando las decisiones diarias se alinean con la voluntad de Dios. Por eso, caminar con propósito es vivir con intención, aun en lo pequeño. Cada paso importa cuando Dios dirige el rumbo.
El Señor Jesús caminó con dirección clara, aunque muchos no la entendieran. De modo que, el propósito no elimina dudas, pero da sentido al esfuerzo. Cuando el propósito se pierde, la fe se debilita; cuando se recuerda, el ánimo se renueva y el camino se aclara.
Tal vez sea necesario revisar prioridades, ajustar ritmos o soltar distracciones. Así que, sin culpa ni prisa, alinea tus decisiones con lo que dices creer. Caminar con propósito no es una meta lejana; es una práctica diaria que honra a Dios. Camina con propósito. Dios endereza los pasos que se le confían. La Biblia dice en Proverbios 16:9: “El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos”. (RV1960).
Отзывы