Meditación en el III Domingo (A) del Tiempo Ordinario, también llamado Domingo de la Palabra de Dios. Meditamos como la profecía de Isaías sobre la aparición de una Luz grande que disipa las tinieblas de los territorios de Zabulón y Neftalí se cumple con Nuestro Señor Jesucristo. Importancia de acudir al Espíritu Santo para que nos de esa luz interior que permite descubrir a Cristo, luz del mundo, en la Sagrada Biblia.
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