
Hay conversaciones que duelen. No porque quien las tiene quiera hacerte daño, sino porque te dicen algo que no esperabas escuchar sobre ti misma.
A veces lo que creemos que transmitimos y lo que los demás perciben no es lo mismo. Y esa brecha, cuando la descubres, lo cambia todo.
En este episodio comparto 3 lecciones que aprendí de una conversación difícil: por qué tus actos comunican una identidad que quizás no es la que crees, por qué dejarte corregir con amor es un regalo y no una derrota, y por qué cuando te alejas de Dios, Él siempre encuentra otro camino para hablarte.