Vivimos en una cultura que ha convertido la represión en insulto. Reprimido es un insulto hoy, asumimos que no sabe vivir. Sin embargo la civilización entera existe porque aprendimos a decirle no a nuestros instintos. Freud decía: "sin represión no hay civilización." El problema es que confundimos dos cosas que no tienen nada que ver: la represión que viene del miedo —la vergüenza, la culpa, el "qué dirán"— y la que viene de la coherencia sobre quién quieres ser. Los griegos tenían palabras distintas para esto, pero nosotros las perdimos, y con ellas perdimos muchísimo. También llevamos el podcast a términos de la economía como los tipos de preferencia temporal y como la represión de los instintos influye aquií y por último la presión social sobre el que sí se ha dominado. El "venga, un día es un día" que parece generosidad pero en realidad es otra cosa y de por qué el que no puede contenerse no es más libre, solo vive en un presente más pequeño.
Отзывы