
La vez pasada decíamos que uno de los temas fundamentales para nosotros como creyentes es, cómo nos relacionamos con nuestro Padre que esta en los cielos. Muchos tenemos heridas profundas que distorsionan nuestra imagen de nosotros mismos y de Dios como nuestro Padre amoroso. Cuando no hemos sido restaurados en nuestra identidad de hijos, experimentamos un sentido de orfandad espiritual sintiéndonos solos en el mundo en vez de seguros y confiados.