
El dinero puede corrompernos no solo cuando lo tenemos, sino también cuando nos falta. En este mensaje hablamos de cómo Dios quiere liberarnos del dominio del dinero, enseñarnos a administrar sus recursos y devolver nuestra seguridad al lugar correcto: nuestra relación con Él. Lucas 12, Mateo 6:24, Génesis 1:28.