Una
ciudad invadida, una frontera vulnerada y una
normalidad que brilla por su ausencia 75 días después. Desde Marruecos no solo entraron decenas de miles de personas, sino hasta el buque insignia de
la armada marroquí en aguas españolas. En este contexto, los Reyes hacen algo que debería ser habitual —visitar una ciudad española—, pero que tiene un
valor simbólico gigantesco. Lo analizamos desde Ceuta con
Marina Pina, corresponsal de Casa Real de
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